TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA:CUANDO LA COMIDA SE VUELVE UN PROBLEMA

Miles de personas no están contentas con su aspecto. Constantemente los medios de comunicación relacionado con el marketing de productos o servicios, los tan de moda “influencers” y muchos profesionales relacionados con la imagen nos sugieren que ser más delgados es mejor, o que debemos vernos de cierta manera. Algunas personas llegan a obsesionarse con mantener un peso ideal o en consumir determinadas calorías. Y desafortunadamente, esto puede conducir a un trastorno alimentario.

Según datos de la Fundación Fita y de la Asociación española para el estudio de estos trastornos (AETCA), alrededor de 400.000 personas padecen en España algún trastorno de la conducta alimentaria (TCA), de los que 300.000 son chicos y chicas de entre 12 y 24 años, siendo la tercera causa de enfermedad crónica en la adolescencia.

Pero veamos brevemente en qué consiste este tipo de trastornos.

¿QUÉ SON LOS TRANSTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA (TCA)?

Los trastornos alimentarios son un grupo de enfermedades mentales que afectan a la forma en que uno se siente con respecto a los alimentos que ingiere, y la forma en que se siente con respecto a su cuerpo y a sí mismo. Hay tres trastornos alimentarios principales: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastorno por atracón. Si bien todos estos se llaman trastornos alimentarios, es importante recordar que éstos son mucho más que alimentos: también se trata de cómo nos sentimos con respecto a nosotros mismo, cómo nos enfrentamos a nuestros sentimientos y emociones, cómo gestionamos el estrés y la ansiedad y otros factores personales más profundos.

En Psicología, el Manual Diagnostico Estadístico (DSMV) establece una serie de Trastornos Alimentarios y de la Ingestión de Alimentos. Podemos distinguir:

  • Pica: consiste en la ingestión persistente de sustancias no nutritivas y no alimentarias (ej. comer tiza). Suele ser más frecuente en personas con retraso mental o con un trastorno del espectro autista.
  • Trastorno de Rumiación: se trata de la regurgitación repetida de alimentos que se vuelve a masticar, tragar o escupir sin que se asocie a una enfermedad digestiva. Estas personas no suelen mantener un peso adecuado.
  • Trastorno de Evitación/Restricción de la Ingestión de Alimentos: la persona evita ingerir alimentos ya sea por falta de interés, por repulsión hacia los alimentos, por preocupación hacia las consecuencias de la ingesta... que conlleva a un déficit nutricional persistente.
  • Anorexia Nerviosa: se trata de un trastorno producido por la restricción en la ingesta de alimentos en relación con las necesidades energéticas de la persona que conduce a un peso corporal significativamente más bajo de lo esperado para su edad y altura.

Este trastorno mental afecta a cómo se siente acerca de su cuerpo y cómo come. La persona piensa que su cuerpo es mucho más grande de lo que realmente es, y puede tener un miedo exagerado a aumentar de peso. También puede creer que sería una persona mejor si fuera delgado. 

Las personas que viven con anorexia intentan perder peso comiendo muy poco, negándose a comer o haciendo demasiado ejercicio. Otras personas comen una pequeña cantidad de comida e inmediatamente intentan eliminar la comida purgando. Las personas más jóvenes que viven con anorexia pueden negarse a aumentar de peso a medida que envejecen, a pesar de que el aumento de peso relacionado con el crecimiento es normal y saludable.

Muchas personas que viven con anorexia no ven lo dañino que es comer tan poca comida e incluso pueden rechazar el tratamiento porque temen que puedan engordar. Pero comer muy poca comida es muy peligroso. No obtienes los nutrientes que necesitas, y esto puede afectar cada parte de tu cuerpo. Algunos de los problemas incluyen problemas cardíacos, problemas óseos y problemas de fertilidad en mujeres. Hasta el 10% de las personas que viven con anorexia mueren por problemas de salud relacionados con su trastorno o por suicidio.

Si bien la anorexia generalmente se asocia con un bajo peso corporal, el cuerpo de cada persona es diferente y la anorexia no se ve igual en todas las personas. Y es importante recordar que las señales de advertencia pueden comenzar mucho antes de que note una pérdida de peso significativa.

  • Bulimia Nerviosa: es un trastorno en el que se producen episodios recurrentes de atracones incontrolados seguidos de conductas compensatorias inapropiadas para evitar el aumento de peso (ej, producirse el vómito, usar laxantes, diuréticos o ejercicio excesivo).

Con la bulimia, comes mucha comida en un corto período de tiempo. Esto se llama atracones. Mientras come, puede sentir que no puede controlarlo. También puede sentirse bien mientras come. Pero cuando termine de comer, es posible que tenga miedo de aumentar de peso. Como resultado, puede intentar purgar la comida. Al igual que la anorexia, las personas que viven con bulimia también pueden pensar que son mucho más grandes de lo que realmente son o sentir que serían mejores personas si fueran delgadas.

Puede ser difícil saber si alguien está viviendo con bulimia porque puede que no pierda mucho peso y secretamente se purgue. Pero, aunque la bulimia no siempre es tan visible como la anorexia, puede causar muchos problemas de salud graves a largo plazo.

  • Trastorno de Atracones: se trata de atracones incontrolados en un corto espacio de tiempo pero que, al contrario que la bulimia nerviosa, no se sigue de conductas compensatorias. En este caso, la persona puede comer mucho más rápido de lo normal, come hasta sentirse desagradablemente lleno, come sin sentir hambre físicamente. En cualquier caso, posteriormente se siente muy mal por ello.
  • Trastorno por Purga: la persona recurre a purgas recurrentes (autovómito, laxantes, diuréticos…) para controlar el peso sin que haya atracones de por medio.
  • Síndrome de Ingestión Nocturna de Alimentos: se trata de la ingestión de forma recurrente de alimentos en cantidad excesivos después de cenar o al despertarse del sueño durante la noche.

Aunque no se incluyen aún en los manuales de psicología también existen otras dos alteraciones de la conducta alimentaria que cada vez son más frecuentes en nuestra sociedad:

    - Vigorexia: se trata de un trastorno en el que la persona posiciona en el centro de su vida la atención al deporte y la dieta. Se vuelven dependientes del ejercicio diario y de lo que comen para complementar la mejora física. Estas personas se sienten muy mal si no realizan la actividad física diaria y llegan a restringir la dieta para compensar. Suele ser frecuente en personas que acuden a gimnasios y centros de deportes y se relaciona frecuentemente con el consumo de anabolizantes y suplementos deportivos.  

    - Ortorexia: es la obsesión por comer sano. Aquí la persona solamente come alimentos saludables, libre de procesados, ecológicos, sin añadidos ni suplementos. Esto, aunque está bien, puede volverse un problema porque puede llegar a niveles obsesivos que provoquen un aislamiento social o no disfrutar simplemente de comer.



¿A QUIÉN AFECTA LOS TRANSTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA?

Como señalamos al principio, según un estudio reciente alrededor de 400.000 personas padecen en España algún trastorno de la conducta alimentaria (TCA). Los datos más significativos son los siguientes:

La mayor prevalencia se produce en chicos y chicas de entre 12 y 24 años (en un total de 300.000 chico/as).

El porcentaje mayor lo sufre la población femenina (en un 90%) aunque en la pubertad casi se iguala la proporción (6 chicas por cada 4 chicos).

Son los trastornos mentales con mayor mortalidad debido a las complicaciones físicas y por el riesgo de suicidio.

El 70% de los adolescentes no se sienten a gusto con su cuerpo y desearían estar más delgados.

Suelen acompañarse de otras patologías psiquiátricas como la depresión, ansiedad, trastornos obsesivos compulsivos, adicciones, problemas de personalidad, etc.

La anorexia y la bulimia nerviosa son los TCA más frecuentes en la adolescencia. Los trastornos por atracón son más prevalentes en edades adultas y en varones.

Por otro lado, debemos tener en cuenta ciertos aspectos que puede incidir en el riesgo de padecer este tipo de trastornos. Por ejemplo, suelen ser más vulnerables los chicos y chicas al comenzó de la pubertad y durante la adolescencia; las personas que están a dieta también son más susceptibles de desarrollar uno de estos trastornos, especialmente los trastornos por atracón o purga. También son vulnerables aquellas personas que tiene trabajos que depende su imagen (modelos, actores, bailarines, atletas…) o ser más comunes en culturas con fuertes estereotipos de género.

¿PUEDO TENER UN TRASTORNO ALIMENTARIO?

Cualquier persona puede ser susceptible de desarrollar uno de estos trastornos, y uno de los mayores problemas a la hora de abordar este tipo de patología es la resistencia al tratamiento (1 de cada 4 afectados se resiste al tratamiento o no reconoce el problema) por lo que se suele cronificar la enfermedad. En un 60% se produce una recaída.

Así que el mejor tratamiento es la PREVENCIÓN, por eso plantéate las siguientes preguntas y si las respuestas son “SÍ”, acude a un especialista:

“Siempre pienso en la comida y las dietas”.

“Me peso varias veces al día”.

“Controlo todo lo que como en cuanto a calorías y niveles nutricionales”.

“A menudo evito la comida incluso cuando tengo hambre”.

“Realizo ejercicios diarios extenuantes para evitar que me engorde lo que he comido”.

“Me siento culpable y avergonzado después de comer”.

“A menudo me siento fuera de control cuando como”.

“Me siento mejor cuando no como”.

“Solo seré feliz si alcanzo mi peso ideal”.

“Raramente / nunca tengo mi período menstrual aun siendo activa hormonalmente”.

“A menudo trato de "deshacerme" de los alimentos consumidos purgándome (laxantes, diuréticos)”.

“Experimento signos físicos de que mi cuerpo no está recibiendo suficientes nutrientes, como pérdida de cabello, piel seca, mareos o falta de energía”.

¿QUÉ HACER SI TENGO UN TRASTORNO ALIMENTARIO?

Es muy importante obtener ayuda profesional porque los atracones, las purgas y / o la limitación severa de la cantidad de alimentos pueden causar graves problemas de salud. Si te sometes a tratamiento lo más pronto posible la recuperación será optima, evitándose la cronificación de la enfermedad.

El tratamiento para un trastorno alimentario a menudo incluye el apoyo de varios profesionales diferentes:

  • Médico: que realice un control de la salud física del paciente.
  • Nutricionista: que aprenda sobre alimentos y ayude a establecer un plan de comidas sanas.
  • Psicólogo: que ayude a comprender cuáles son los pensamientos, emociones y conductas detrás del trastorno. Qué factores inciden y mantienen este tipo de conductas.